El plástico es tóxico en cada etapa de su ciclo de vida.

botellas de plástico flotando en el agua
Dominio Público MaxPixel

En ningún momento deja de dañarnos.

En caso de que tenga alguna duda sobre qué tan malo es realmente el plástico, un nuevo estudio del Centro para el Derecho Ambiental Internacional (CIEL) acaba de revelar que el plástico es tóxico en cada etapa de su ciclo de vida.

El documento de 75 páginas es una lectura aleccionadora. Señala la miopía de enfocarse en momentos específicos del ciclo de vida plástico, en lugar de la imagen completa. Sabemos que la refinación de petróleo, los microplásticos, los envases de plástico y el reciclaje son grandes problemas por sí solos, pero si los junta todos, tendrá una situación aún más grave. El informe revela "numerosas rutas de exposición a través de las cuales la salud humana se ve afectada en cada etapa". En otras palabras, dejar los productos desechables de un solo uso y vivir sin desperdicios no significa que esté a salvo. Su salud, y la de su familia, sigue viéndose afectada por el plástico de formas que ni siquiera podría darse cuenta. Éstos incluyen:

  • Extracción y transporte de materias primas fósiles para plástico, que libera químicos tóxicos como benceno, COV y más de 170 fluidos químicos de fracking en el aire. Estos se inhalan o ingieren, lo que conduce a disfunción inmune, cáncer y toxicidad neurológica, reproductiva y del desarrollo, entre otras cosas.
  • La refinación y la fabricación de resinas plásticas y materias primas están relacionadas con el "deterioro del sistema nervioso, problemas reproductivos y de desarrollo, cáncer, leucemia e impactos genéticos como el bajo peso al nacer".
  • El uso del consumidor de productos plásticos expone a los usuarios a innumerables productos químicos no identificados (que no están listados como ingredientes), metales pesados, carcinógenos y microplásticos. Las personas ingieren, inhalan y tocan estos a su piel.
  • El manejo de desechos plásticos, especialmente la incineración de "desechos a energía", libera químicos tóxicos en el aire, que son absorbidos por el suelo, el aire y el agua, causando daños indirectos a las personas y comunidades cercanas (y a veces lejos).
  • La fragmentación de los resultados de plástico en piezas microplásticas que entran en el medio ambiente y el cuerpo humano, lo que lleva a "una serie de impactos en la salud, incluyendo inflamación, genotoxicidad, estrés oxidativo, apoptosis y necrosis".
  • La degradación del plástico produce más lixiviación química. "A medida que las partículas de plástico se degradan, se exponen nuevas áreas de superficie, lo que permite la lixiviación continua de aditivos desde el núcleo hasta la superficie de la partícula en el medio ambiente y el cuerpo humano".

¿Dónde comienza uno con esta información?

En cierto modo, no debería ser una sorpresa. Sabemos que el plástico es un flagelo ambiental con implicaciones reales para la salud, pero verlo analizado de manera tan exhaustiva hace que el problema sea más urgente que nunca.

Los autores del estudio solicitan que la exposición al plástico sea tratada como un problema de derechos humanos, y dicen que necesitamos leyes que requieran información precisa sobre los productos plásticos en todas las etapas de fabricación y transparencia en el desarrollo de soluciones.

Von Hernández, coordinador global del movimiento Break Free From Plastic, se cita en el resumen ejecutivo del informe:

"Es sorprendente cómo el régimen regulatorio existente continúa otorgando a todo el complejo industrial plástico la licencia para jugar a la ruleta rusa con nuestras vidas y nuestra salud. El plástico es letal, y este informe nos muestra por qué".

Por terrible que sea, no podemos dejar que nos abrume o nos desanime. El conocimiento es poder, como dice el refrán, y este informe ofrece precisamente eso. Las personas, las comunidades, los proveedores de atención médica y los encargados de formular políticas pueden usarlo como una herramienta de negociación efectiva cuando se trata de enfrentar a las empresas y corporaciones que continúan produciendo plástico a altas tasas. Y confrontarlos debemos hacerlo, especialmente ahora que sabemos lo que está en juego.

Lea el estudio completo aquí.