Angry Bulls Attack Spectators en México y Canadá

Durante cientos de años, los humanos han abarrotado estadios para observar el abuso y la matanza de toros por deporte, pero en dos incidentes recientes en Canadá y México, los animales enojados lograron saltar a las gradas, hiriendo a los espectadores. Tal aparente desesperación por parte de los animales está reavivando las cuestiones de ética cuando se trata de una de las formas de entretenimiento más controvertidas del mundo. El primer incidente, capturado en las imágenes de arriba, ocurrió durante un combate taurino celebrado en la Plaza de Toros, Ciudad de México. Al ser liberado en la ronda, el toro agitado corre directamente hacia la multitud burlona y salta sobre las paredes del recinto. Los espectadores lograron huir ilesos del animal de media tonelada, pero el picador que portaba una lanza resultó herido en el caos, informa el Daily Mail.

Finalmente, el toro regresó al campo y el partido continuó según lo planeado. El gesto desafiante del animal, al parecer, hizo poco para salvar su vida.

Una escena similar tuvo lugar el viernes pasado en un evento deportivo mucho menos inhumano, un rodeo celebrado en Edmonton, Canadá, cuando un toro de 1.500 libras saltó una barrera hacia la audiencia frenética. Cuatro personas resultaron heridas en el incidente antes de que el personal de rodeo lograra acorralar al toro y devolverlo a un recinto, según RTE News. Aunque montar toros produce significativamente menos molestias para los toros que las corridas de toros, no se sabe qué destino le ocurrirá al animal por su intento de venganza, aunque sospecho que le irá un poco mejor que su homólogo mexicano.

Estos dos ejemplos recientes de represalias de toros son una comparación con un hecho que tuvo lugar el pasado agosto durante una corrida de toros en España. Un toro alborotado pudo alcanzar sus límites y enfrentarse a la audiencia, hiriendo a cuarenta espectadores, incluido un niño que sufrió heridas graves después de ser corroído.

El costo humano de estos incidentes es innegablemente trágico, como resultado de un deporte que también ha provocado el sufrimiento de innumerables toros. En los últimos años, las protestas en toda España han desafiado la práctica, una de las tradiciones culturales más emblemáticas de la nación, aunque sigue siendo una industria multimillonaria impulsada en gran parte por los turistas. Sin embargo, ciertas regiones de España han presionado para prohibir el deporte por completo.

Mientras haya una audiencia dispuesta a pagar para ver tales eventos en los que sufren los animales, es probable que continúen, al igual que los incidentes en los que las personas se lastiman por los toros enojados. Independientemente de cómo se sienta acerca del deporte, quizás la única forma de evitar que esas escenas vuelvan a ocurrir es si todos esos asientos están vacíos.

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